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EL RINCÓN DEL DIRECTOR

¡Esto no es alzhéimer!

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Opina sobre este caso práctico en la gestión de residencias y envíanos lo que harías tú en esta situación.

Parte del personal de la residencia Las Marismas, de la que por cierto eres el director/a, anda bastante alborotado.

La causa es el reciente ingreso de don Facundo, un hombre de 75 años que ocupa plaza privada y cuya familia nos había dicho que sufría demencia senil.

Antes del ingreso habían traído una documentación médica en la que aparecía claramente la diabetes que sufría y un accidente cerebral vascular que le había dejado como resultado una leve hemiplejia. Los hermanos de don Facundo, que le han acompañado en el ingreso, nos explicaron que él es soltero y que desde pequeño había sufrido un pequeño retraso mental que le había impedido tener una vida laboral normal. Como la familia tenía recursos, él no ha trabajado nunca y ha vivido de la renta que le produce unos pisos y locales que heredó de sus padres y que le administra uno de sus hermanos gracias a un poder que tiene firmado. Los familiares nos dijeron que tenía un alzhéimer incipiente aunque en los informes que trajeron sólo aparecía “deterioro cognitivo” de pasada. En la entrevista, don Facundo se mostraba ausente y esquivo. La médico de la residencia no le parecía un caso de demencia al uso y que ya lo miraría más a fondo tras el ingreso.

Una vez en la residencia, don Facundo muestra un comportamiento bastante extraño comparado con el resto de residentes y muy diferente de aquellos que sufren demencia.

Han pasado dos meses y hemos ido sabiendo cosas, como que la familia no nos dijo que don Facundo había estado ingresado varias veces durante su vida en un hospital psiquiátrico y que antes de ingresar en Las Marismas había vivido en otra residencia. Cuando hemos contactado con esa residencia nos han dicho que, por razones de protección de datos no nos pueden comunicar nada aunque, de forma informal nos han dicho que “os podéis preparar”, “os la han colado”.

Don Facundo dice cosas muy raras, como que por la noche le sacan de la habitación y le llevan al sótano (Las Marismas no tiene sótano); que el champú de la residencia le produce “cáncer en la cabeza” o que una de las cocineras quiere envenenarle. Algunos residentes no quieren estar cerca de él y las gerocultoras piden atenderle siempre de dos en dos.

Hablando con la familia nos dicen que ahora Facundo está bien, que había estado mal hace unos años pero ahora ya no. Cuando les manifestamos nuestra disconformidad con que no nos hubiesen dicho nada de su historial psiquiátrico, se muestran esquivos y dicen que sí que lo habían dicho en las entrevistas. Llegado un momento se muestran indignados y nos dicen que Facundo es una persona mayor y estamos obligados a atenderle, que nosotros debemos saber cómo tratar esos casos y que, si no le atendemos bien nos denunciarán.

En la reunión de equipo la enfermera exclama, “¡nos han engañado!”, os dijeron que era alzhéimer pero no lo es.

Como suele suceder en estos casos, cada uno da su opinión pero al final todos se te quedan mirando fijamente y preguntan.

¿Qué hacemos?

Autor del caso: Josep de Martí.

Profesor del:

  • Máster en Gerontología Social de la U.B.
  • Postgrado en Dirección y Gestión de Centros Residenciales y Otros Recursos Gerontológicos de la U.B.
  • Postgrado en Dirección y Gestión de Centros Gerontológicos U.A.B
  • Diploma de especialización universitaria en Gestión de centros y Servicios para personas mayores y atención a la Dependencia. Centro de Humanización de la Salud (Tres Cantos – Madrid)

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    Últimos comentarios de los lectores (1)

    232 | If - 30/11/2017 @ 11:28:12 (GMT)
    En este caso se evidencia la importancia de una valoración previa al ingreso, en la que se aporten los informes médicos y la entrevista con familiares y residente. Conocer las características comportamentales y la existencia o no de sintomatología psicótica es importante para adecuar el recurso mas indicado a cada persona. Aun así, el que exista una sintomatología psicótica no tiene porque ser un requisito para denegar una plaza. En el reglamento de régimen interno de un centro, es donde se tiene que detallar las condiciones de acceso si el residente supone un riesgo para el resto de residentes. Y es necesario asegurarse que el residente y responsable lo han entendido correctamente. En las demencias es muy frecuente la sintomatología comportamental asociada, y es fundamental que el equipo esté formado para saber manejarlo.

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